Ama de casa busca
¿Profesión? ¿Actividad? ¿Empleo? ¿A qué te dedicas?
En los papeles de ingreso de la escuela de mi hijo de 6 años precisan saber qué soy.
Podría poner que soy escritora, porque en el fondo de mi alma y desde que tengo uso de razón, escribo, pero claro, nunca me han publicado en papel y con el respaldo de alguna importante casa editorial. Porque no, no se vale pagar a una pequeña imprenta para que te entregue 100 ejemplares de un librito que distribuirás entre tus amigos y familiares. De esa manera, es posible que se cuestione el título de escritor o escritora de quien lo ostente.
Pero es lo que soy, escritora, entre otras etiquetas que resultarían igualmente dudosas, así que pongo, "Ama de casa", que aun siendo impreciso, no requiere de comprobantes.
Soy Ama de Casa y entre los días que transcurren iguales y mis esfuerzos enormes por no convertirme en una mujer desesperanzada y falta de deseo, encuentro espacios de supervivencia, como este blog.
Hoy es domingo y vengo de unos días difíciles de síndrome pre menstrual, con dolores de cabeza, sueño, hambre, ansiedad, depresión, estres, y la certeza de que tengo un enorme desbalance hormonal, porque no puede ser que solo dos semanas de mi ciclo me sienta yo misma y que las otras dos semanas sean un infierno peor que mi adolescencia.
El único pensamiento que me anima hoy, es que me va a bajar la menstruación entre hoy, mañana o pasado y me sentiré radiante. Ya me lo dijo un homeópata: soy una persona qu retiene y ese retener me daña. - ¿Cuando la sangre fluye sientes una liberación? - me preguntó- Exactamente, dije. Siento una liberación y nueva energía. Me miro al espejo y veo belleza, no como en estos momentos que evito cualquier superficie que muestre mi reflejo.
Días aciagos, parecidos entre sí. El deseo también se adapta a ese uniforme devenir. Pronto descubro que desear es una tarea cada vez más difícil, aunque tal vez a causa de esa dificultad, más consciente.
Deseo ahora escribir. Contar al mundo que estoy presa de mi cocina, de las actividades de mi hijo, de mi rol de cuidadora, de mis obligaciones, de la pregunta ¿Qué comemos hoy? que en ciertas ocasiones me genera una violencia desmedida. Fantaseo con escapar, con irme de este continente como respuesta a esa pregunta en un instante inimaginado. Que lo piense el otro. Yo tengo que pensar en otras cosas. Tengo la cabeza ocupada en otras cosas desde que era una chiquilla. Dejenme con mis otras cosas.
Una vez más esa pregunta y me largo a otro continente.


Simple, verdadero, testimonial, valioso. Eres una escritora exquisita de leer.
ResponderEliminarGracias por compartir. Que yo escriba y tu leas, es un espacio de intimidad necesario en tiempos en que lo más importante para decir, es lo que más cuesta sacar afuera. Abrazo querido!
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